Datos sobre reservas para siniestros: por qué los actuarios necesitan un centro de coordinación

Los datos determinan el ritmo y la calidad del proceso de cálculo de reservas para siniestros, pero acceder a ellos suele resultar problemático para muchos actuarios. Los sistemas heredados suelen ser inadecuados para los requisitos de gran volumen de datos que exige un proceso de cálculo de reservas moderno. Este cuello de botella suele ser la principal limitación que da lugar a un ritmo apresurado y, en ocasiones, irregular de la revisión trimestral de las reservas. Al final, a veces «simplemente terminar el trabajo» se convierte en el objetivo principal del análisis actuarial, cuando se necesita y se puede hacer mucho más.
Los departamentos actuariales se ven sometidos a una presión cada vez mayor por parte de los organismos reguladores, las agencias de calificación y los comités de auditoría para que presenten estimaciones de pérdidas y reservas más sofisticadas en plazos más cortos. Sin embargo, los métodos convencionales de acceso a los datos pueden suponer un obstáculo.
El proceso de reservación actual suele estar plagado de retrasos e interrupciones que comienzan con una solicitud de datos, normalmente dirigida al departamento de TI o al de siniestros. A esto le sigue, por lo general, la necesidad de verificar que los datos y los ajustes pasen por un laberinto de hojas de cálculo, se concilien con la fuente original y sean coherentes con los análisis previos. Estas tareas de ajuste y conciliación, que requieren mucho tiempo y mano de obra, provocan retrasos en el proceso de reserva y una asignación inadecuada de los recursos actuariales, que podrían aprovecharse mejor con un sistema rediseñado.
